Si mañana se acabará el mundo, me gustaría dejar escrito hoy todo lo que siento. Tengo 16 años y no he hecho casi nada de lo habría querido hacer en mi vida.
He perdido oportunidades, o ganado, quién sabe. Me he caído y me he levantado, algunas veces han tenido que ayudarme a seguir. He querido dejar que el tiempo pasara rápido, pero me he dado cuenta de que los momentos cortos son los más intensos. He aprendido a quererme, a mirarme y a reírme de mis defectos. Nunca me he enamorado, pero he tonteado con el amor. He decidido la clase de persona que quiero ser y he encontrado lo que me gusta. He aprendido a querer a gente que hoy es importante en mi vida, y a decir adiós a aquellos que no merecían serlo. He llorado, mucho. He echado de menos, he recordado y he vuelto a llorar. Me he odiado por momentos y he vuelto a resurgir de mis cenizas. He madurado y estoy orgullosa de quien soy. He abierto los ojos, he buscado los matices, he creído en el dos en uno y uno en dos, he encontrado mi mundo genial y he descubierto el secreto de las tortugas. He llorado de felicidad después de un concierto. He dejado un trozo de mi alma en Madrid. He creído en la magia y la luz de neón. He sido culpable de un millón de cosas e inocente en bastantes menos. He dejado de creer en la Navidad, pero nunca dejaré de creer en los imposibles. He soñado mil veces con el mayor de todos mis deseos. He dejado de prestar atención en clase para perderme en mi cabeza. He sentido lo que es estar en una nube. Cambiaría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro. He perdido la esperanza y he encontrado motivos para mantenerla. He abrazado a mi ídolo. He encontrado mil frases que describen lo que siento y otras mil que definen lo que querría sentir. Hay cosas de las que nunca me cansaré y emociones que nunca querré olvidar. He aprendido que las pequeñas cosas son las que más grandes nos hacen. Y he aprendido a dar las gracias a quien de verdad se lo merece.
Gracias Alexia y Clara.
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